13 de abril de 2024
Cuando el río suena...Salta

Maltratando con la motosierra a gobernadores, maestros y alumnos… no va quedar nada

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El inicio de las clases se postergó una semana y los alumnos resultaron perjudicados. Las clases tendrían que empezar. Lo mínimo que se tendría que haber hecho es determinar que se aplazaba una semana al final del ciclo. El ajuste por sí solo no va arreglar nada; el dinero que falta al Estado nacional no se lo llevan las provincias; se escapa por demasiados agujeros, entre otros, los intereses de deudas que, durante décadas, han sido el negocio de inversores y funcionarios. Un mundo que el actual gabinete conoce como la palma de su mano.

El mundo de la escuela es muy diferente: el 72,9% de los estudiantes argentinos no logra los conocimientos mínimos en Matemáticas. Y la mitad no alcanza los objetivos en Lectura y Ciencias. En Salta, se profundizan las desigualdades. Cuatro de cada diez estudiantes están en el nivel básico, o por debajo en Lengua; en cambio, en Matemáticas son 8 de cada 10 los estudiantes en esa condición. La deserción de estudiantes secundarios ronda el 40%.

La inflación es un problema urgente, porque desestabiliza la economía familiar y deteriora el desarrollo. Pero la “tragedia educativa”, descrita en un libro fundamental por Guillermo Jaim Etcheverry, hace 25 años es una verdadera catástrofe social. El país está volviendo a los indicadores de pobreza que arrojó el primer censo nacional, en 1868. Hoy, muchísimos jóvenes viven en hogares con tres generaciones de desocupados. Con la gremialización de las aulas no se va a resolver. Maltratando con la motosierra a gobernadores, maestros y alumnos, por cierto, no va a quedar nada.

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