16 de abril de 2024
Sociedad

UPD: Una costumbre que se repite con cada inicio de clases. Instan a los padres a estar atentos

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En los últimos años el último primer día (U.P.D.) de clases se ha instalado como un ritual entre las y los adolescentes que inician su último año de secundaria. Este ritual representa una preocupación para los adultos ya que se encuentra atravesado centralmente por un consumo excesivo de alcohol la noche anterior.

Es importante preguntarnos cómo se llega a este día, qué hay en el “antes” que podamos pensar y trabajar con relación a estrategias colectivas de cuidado con las y los jóvenes, es parte de la tarea que como instituciones y adultos debemos darnos.

Las y los adolescentes instalaron el Último Primer Día dentro de la escuela, también como un modo de desafiar la autoridad y los límites institucionalizados. Es importante destacar que no estamos cuestionando la existencia de rituales ni celebraciones en la juventud, sino que nos preocupa que estén centrados únicamente en el consumo de alcohol. Por lo tanto, es fundamental que los adultos podamos pensar y reflexionar sobre los espacios que la escuela propone para atravesar estos momentos significativos de la adolescencia. Es fundamental poder proponer entre todas y todos nuevos sentidos a esos momentos, abriendo el espacio de la escuela a todos los adultos de la comunidad y problematizando lo que allí sucede. Pero también construir acuerdos para cuidar a las y los jóvenes y no dejarlos solos con el consumo ni con lo que creen del consumo.

Recomendaciones para el último primer día de clases:

  • Pensar y problematizar desde la escuela el rol de los adultos en estos eventos: trabajar articuladamente con las familias y adultos de la comunidad para generar acuerdos y prácticas de contención y cuidado para este evento. Se trata de alojar y contener a las y los jóvenes y no de dejarlos solas/os.
  • Tener en cuenta el lugar que ocupan los rituales y las celebraciones en las juventudes y en la sociedad en general. Hablamos aquí de caracterizar estas prácticas, problematizarlas y promover prácticas más saludables y no de anularlas o prohibirlas. En este sentido, es importante incluir a toda la comunidad educativa, en el desarrollo de estrategias preventivas y de cuidado.
  • Diseñar anticipadamente desde la escuela propuestas para este evento e incluirlas en la planificación anual de la institución. Puede trabajarse aquí sobre los acuerdos institucionales de convivencia construidos conjuntamente entre toda la comunidad educativa, de modo que se reafirme la responsabilidad colectiva en torno a las prácticas de cuidado para este día.
  • Brindar información científicamente validada, actualizada y acorde a fin de problematizar el consumo de alcohol y sus consecuencias físicas y sociales.
  • Trabajar y promover, desde la escuela, prácticas de cuidado entre pares de manera transversal. Y comenzar a pensar los festejos del Último Primer Día desde el año anterior en conjunto con las y los estudiantes.
  • Potenciar los espacios de participación que las y los jóvenes ya tienen en la institución escolar (por ejemplo, el Centro de Estudiantes), incluyéndolos en la planificación y armado de este día (horario de ingreso, permanencia en la escuela, actividades, etc.).
  • En el caso de aquellas y aquellos estudiantes que no puedan sostener la jornada ese día en la escuela, puede acordarse que no asistan, pero que las familias, las escuelas y la sociedad trabajen en articulación para garantizar los cuidados de esas y esos jóvenes. Y que, luego, se pueda reflexionar sobre estas situaciones en el ámbito escolar.
  • Buscar que las medidas que se tomen desde la escuela no sean únicamente prohibitivas o sancionatorias. Es importante que esto sea tomado como un hecho pedagógico y poder trabajarlo con las y los adolescentes para reflexionar críticamente sobre estas prácticas.