19 de mayo de 2024
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A 8 años de la tragedia del Camping de Campo Quijano los familiares continúan pintando las estrellas

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El 19 de enero del 2016, Jorge Barrientos quien conducía totalmente ebrio perdió el control del auto y voló sobre el alambrado del Camping Municipal Juanillo López, llevándose la vida de los hermanos Ana Belén y Juan Cruz Jurado; Sergio Rodrigo Tapia y Mario Alejandro Liendro.

8 años después, los familiares y amigos, aún con el dolor de volver al lugar donde perdieron la vida sus seres queridos, repintaron las estrellas amarillas en el pavimento de la Ruta Nacional 51. Este año nuevamente acompañados por amigos y PAVICEI (Padres y Amigos de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables ); con el objetivo claro de no permitir que nadie se olvide de sus seres queridos y de generar conciencia.

Alfredo Jurado, padre de Ana Belén y Juan es uno de los papás que guardando su dolor se ha dado la tarea durante todos estos años de hacer visible la lucha de todos los otros padres, para generar conciencia y que no existan más Anas y más Juanes.

Alfredo y Hermelia Ríos, padres de Ana y Juan

“Lamentablemente después de 8 años no vemos que haya condenas ejemplificadoras, como la dada a Barrientos. Hay hechos viales que se merecen una mayor condena, por la irresponsabilidad, porque manejan totalmente alcoholizados, sin importarles la vida de nadie. Hay que aplicar las condenas de cumplimiento efectivo, porque esas condenas que se dan de dos años, condicional, no ayudan a avanzar” comentó Alfredo Cruz.

Cuando sucedió la tragedia no se imaginó poder volver a Campo Quijano, al Camping, ver nuevamente la mesa donde se encontraban sus hijos ese día con otros 15 amigos, sin embargo durante estos 8 años ha regresado junto a su esposa año tras año; no solo para repintar las estrellas amarillas de sus hijos sino para traer a su pequeña nieta Ámbar, hija de Ana Belén, que ese 19 de enero de 2016 se encontraba en brazos de su madre cuando fueron impactadas por el auto de Barrientos.

Hoy Ámbar tiene 9 años, y sabe lo que le sucedió a su mamá y que ella es una sobreviviente y siempre que puede vuelve a Campo Quijano; por ella es que Alfredo guarda su dolor y con una sonrisa amable habla con los medios, responde las preguntas y recuerda una y otra vez lo que sucedió, con la esperanza de que no vuelva a suceder.

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